Litio

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09:41 pm: LA SIRENITA
Hace unos días, mi hermano llegó a casa con un libro de cuentos clásicos, obsequio del Vips (a mí, sin embargo, sólo me mandan billetes y más billetes para cenar). Lo he estado ojeando y he encontrado en él la versión larga de este cuento, que está catalogado como "Sacrificio por amor"... Y no es para menos, cualquiera que haya leído la versión no-Disney puede darme la razón. Por si acaso, os voy a contar la historia más o menos como aquí viene contada.

Y no, no hace falta una bruja malvada para destruir la felicidad de una sirena. Con el príncipe hay suficiente. Aunque, en realidad, ¿tiene alguien la culpa de esto?

El rey del mar tenía seis hermosas hijas, seis jóvenes sirenas que vivían felices en las profundas aguas del océano. La vida en la superficie despertaba gran curiosidad en todas ellas, de tal modo que el obsequio que recibían al cumplir quince años era el permiso para visitar la superficie. De todas las hijas del rey, la más pequeña era la que más interés tenía en ese mundo tan extraño para ella. Tenía un pequeño jardín marino en el que crecían cipreses ondulantes, y entre ellos reposaba la estatua de mármol blanco de un apuesto muchacho, resto de algún naufragio que ella atesoraba con todo su cuidado.

El día que la pequeña sirena cumplió la edad adecuada, subió a la superficie del mar y pudo ver un gran barco, lujosamente adornado; no en vano era el barco de un príncipe. Como todos sabéis, la sirena se enamoró de él nada más verlo y pasó la noche contemplándolo a escondidas... Pero entonces se desató una fuerte tormenta que arrasó el barco, y el príncipe cayó por la borda a las peligrosas aguas en que nadaba la sirena. Ella recordó a tiempo que los humanos no podían vivir bajo el agua, de modo que corrió a salvarle. Le sujetó, impidiendo que se ahogara, y le llevó nadando hasta la orilla, donde le besó con amor en la frente, deseando más que nada que viviera, y lo depositó en la playa con la esperanza de que otros humanos lo vieran. Al cabo, una muchacha apareció y alertó a más gente al descubrir su cuerpo. La sirena pudo ver como le reanimaban y el hermoso príncipe se recuperaba.

Se alejó con cierta tristeza camino de su hogar, sabiendo que él nunca sabría que ella le había salvado; ni siquiera sabía de su existencia.

Desde entonces, dejó de cuidar su jardín y se pasó horas y horas abrazando la blanca estatua, que tanto se parecía a ese joven del que se había enamorado, pensando: "ahora estará estará él navegando allá arriba; él, a quien amo más que a mi padre y a mi madre; él, sobre quien se derraman mis pensamientos y en cuya mano quiero poner la felicidad de toda mi vida..." Hasta que el dolor de no tenerle fue tan grande que se armó de valor y fue a ver a la bruja del mar. La bruja estaba esperándola, sabiendo la locura que ella le iba a pedir, y le puso precio a las piernas que la permitirían vivir en la superficie: su lengua. La sirenita tenía la voz más bella de cuantas criaturas vivieran en el fondo del océano, y la bruja la quería en pago de la poción. La sirena, a pesar del miedo que le daba tomar tal decisión, accedió: estaba dispuesta a todo por estar con el hombre al que amaba. La bruja le dijo: "antes de que salga el sol nadarás hasta la costa, te beberás la poción, y la cola se te rajará y se dividirá en dos piernas preciosas, y cuantos te vean dirán que eres la muchacha más bella que han visto; no habrá bailarina que pueda igualar tus movimientos, pero cada paso que des será como pisar sobre cuchillos afilados. No podrás convertirte en sirena otra vez ni volver al palacio de tu padre, y si no consigues que el príncipe te ame tanto que llegue a olvidar a su padre y a su madre, que derrame sobre ti sus pensamientos y que diga al sacerdote que junte vuestras manos, no conseguirás tu alma inmortal. A la mañana del día siguiente al día que él se case con otra, tu corazón se romperá y te convertirás en espuma de mar." Aún así, la sirenita aceptó; la bruja cortó su lengua y le dio la poción, tras lo cual ella se despidió del que había sido su mundo para ir al del hombre al que amaba.

Tras beber la poción y sentir como si la cortasen en dos, la sirena vio su cola dividirse en dos piernas. Se desmayó, y al despertar vio ante sí, mirándola, al príncipe. Se cubrió, pues estaba desnuda, y al no poder decirle quién era ni cómo había llegado a la playa, él la tomó de la mano y la llevó a palacio. Y ahí la vistieron con preciosas sedas, y todos admiraron sus bellos andares, y aunque cada paso que daba era como pisar sobre cuchillos, lo sufrió gustosa. Al sonar una música, ella empezó a bailar de una forma increíble, y el príncipe dijo que quería que se quedara para siempre a su lado. Le permitieron dormir sobre un cojín de terciopelo a la puerta de la alcoba del príncipe.

Y sus ojos hablaban más claro al corazón que cualquier palabra o canto.

El príncipe la llevaba a todas partes consigo, y ella le seguía con sus pies sangrantes. Día a día, él iba tomándole más aprecio, pero la quería como se puede querer a un cachorro; ni siquiera se le pasaba por la imaginación convertirla en su reina. "¿No me quieres más que a nadie?", le decían los ojos de la sirena, y él respondía: "claro que te quiero más que a nadie, porque eres la que tiene mejor corazón, me eres fiel y me recuerdas a una muchacha que vi una vez, pero seguramente nunca volveré a ver. Yo iba en un barco que zozobró, las olas me arrojaron a tierra muy cerca de un templo donde servían varias muchachas. La más joven me encontró en la orilla y me salvó la vida. Sólo a ella podré amar en este mundo, pero tú te pareces a ella, casi sustituyes su imagen en mi alma. Por eso nunca nos separaremos". Y la sirena suspiraba, pues no sabía llorar, pensando en que él nunca sabría que era ella quien le había salvado, y pensando en la muchacha a la que él amaba más que a ella, nunca volverían a verse... "Yo estoy con él, lo veo todos los días, quiero cuidarle, amarle, ofrendarle mi vida".

Los reyes decidieron casar al príncipe con la hija de los reyes vecinos. Él le aseguró a la sirena que ese matrimonio nunca se celebraría, "no puedo amarla, no se parece a la hermosa muchacha del templo, a la que tú sí te pareces. Si alguna vez tuviera que elegir novia serías tú, mi muda huerfanita de ojos que hablan". Y la besaba en la boca y jugueteaba con sus cabellos, y ella apoyaba la cabeza en su corazón, soñando con la felicidad...

Pero. La hija de los reyes del país vecino se encontraba en un templo, aprendiendo las virtudes de una reina. Y al verla, el príncipe exclamó: "¡eres tú, tú, la que me salvó cuando yo yacía como un cadaver en la playa!". Y la apretó contra sí, y se engalanaron varios barcos, y se preparó la boda. "¡Qué feliz soy!", le dijo el príncipe a la sirenita, "alégrate de mi felicidad, porque tú me amas más que nadie". Y ella le besó la mano mientras se le rompía el corazón, y pensó en que a la mañana siguiente ella se convertiría en espuma de mar.

Poco antes del amanecer, mientras ella buscaba el primer rayo de sol que habría de matarla, vio emerger del agua a sus hermanas. Estas le explicaron que habían ofrendado sus hermosos cabellos a la bruja del mar, y ella les había dado a cambio un cuchillo hecho con su sangre. Debía clavárselo al príncipe en el corazón, y entonces ella volvería a ser una sirena y podría vivir, como todas las sirenas, trescientos años en compañía de los suyos. Y debía hacerlo ya, le suplicaron, pues eran sus últimos momentos de vida. O ella o él.

La sirenita fue a los aposentos donde los recién casados dormían, abrazados. Besó la frente del príncipe, que pronunciaba en sueños el nombre de su esposa: sólo a ella tenía en el pensamiento. Y el cuchillo tembló en sus manos, y lo arrojó lejos, hacia las olas. Luego, tras mirarle una vez más con los ojos ya vidriosos, se arrojó al mar ella misma y sintió cómo se convertía en espuma de mar.



Yo creo que habría hecho lo mismo.

Current Mood: sad
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Comments

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From:[info]salemblacknight
Date:September 15th, 2004 01:15 pm (UTC)

No lo puedo creer

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Cuando era pequeña me contaron el cuento, el verdadero, éste. Cuando Disney sacó el cuento versionado recuerdo que me decepcionó muchísimo, pero lo que más me fastidió es que que cambiaran el final. Recuerdo como a todo el mundo le decía que el cuento no era así, sin embargo nadie recordaba la versión que yo conocía. Incluso llegué a pensar que todo había sido invención mía, así que GRACIAS por recuperar tan bella historia y tan dulces y dolorosos recuerdos.
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From:[info]litio
Date:September 15th, 2004 04:10 pm (UTC)

Re: No lo puedo creer

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Habrás de perdonar que haya eliminado el final verdadero, pero es que me gusta más aaí. Para que quede constancia:

La sirenita sabía que su especie vivía trescientos años, pero al morir se convertían en espuma de mar y su esencia se perdía para siempre: no tenían un alma inmortal como la de los humanos, y ni siquiera quedaba tras ellos un cuerpo que enterrar.
Al desear convertirse en humana, la sirenita deseaba también tener un alma inmortal. No quería morir para siempre. No quería que después de esos trescientos años no hubiera nada más.
Cuando finalmente muere, sucede algo extraño. Era espuma, sí, pero de pronto siente que empieza a asceder a los cielos... y contempla a unas criaturas aladas de voces celestiales que le dicen: "por tu sacrificio te ha sido concedida esta oportunidad. Ahora pasarás con nosotras trescientos años haciendo el bien, cuidando de las almas de los mortales, y transcurrido ese tiempo ganarás tu alma y ascenderás a los cielos. Y allí vivirás para siempre".

Me parece escasa recompensa después de lo que había hecho. O demasiada, no sabría decir. En cualquier caso, me gusta que lo haga sabiendo, creyendo, que no habrá nada más para ella.

No culpo a nadie, pero... menudo hijoputa, el príncipe, ¿no?

NOTA: no he transcrito el cuento, me he limitado a seguir la historia. Lo digo por si alguien se extraña de que esté un poco regularcillo. Últimamente no tengo la cabeza donde debería (sobre el cuello), y me cuesta más concentrarme al escribir.
También habría sido bonito que la princesa volara por los aires y muriera entre estertores de agonía. Pero creo que, aún así, el príncipe habría seguido siendo un cabronazo con pintas.
Si en el fondo, la culpa la tendría la sirenita, por ser tan peliculera y creerse que con esa mirada de cordero degollado iba a encandilar a un dieciseisañero como él...
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From:[info]litio
Date:September 15th, 2004 04:14 pm (UTC)

Re: No lo puedo creer

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Y sí, estoy espesa. O eso u os creéis que en los cielos hay varios pisos y la sirenita va a ir subiendo en plan ascensor: cada piso eres un poco más santa.

Aighs, perdonadme pero estoy de lo más torpe. Creo que alguien me ha hecho una lobotomía mientras no miraba.
O será que algún niño gilipollas ha dicho que no cree en las hadas, y me estoy muriendo :-P
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From:[info]isondra
Date:September 16th, 2004 01:03 am (UTC)

Re: No lo puedo creer

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Pues me ha gustado...es q los finales tragicos siempre son los mas bonitos.

Creo q fue a ti a quien le conte un cuento q me gustaba de niña y q no he podido volver a leer. Era el tipico de princesas pero estaba muy bien porque esas princesas desaparecian por la noche y el padre queria saber donde iban, y por mas artimañas q hacia, no lo conseguia averiguar. Asi q proclamaba q el principe q lo averiguara se podria casar con la hija q el elegiese. No me acuerdo de mas, salvo q las princesas por la noche, por medio de una especie de pasadizo, iban a otro mundo en el q estaban de fiesta toda la noche. Que pena no recordar lo q pasaba pero me encantaba ese cuento.

Yo si q estoy espesita!!, he dormido solo unas 4 horas y estoy q me caigo.
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From:[info]litio
Date:September 16th, 2004 08:54 am (UTC)

Re: No lo puedo creer

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Recuerdo que me lo contaste. Además, recuerdo haber pensado que eso de que las princesas se fueran de juerga por las noches y su padre se preguntara a dónde leches iban me hizo mucha gracia :-)
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From:[info]nekxa
Date:September 16th, 2004 03:25 pm (UTC)

Un cuento muy real...

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La verdad es que el cuento se aproxima ne demasía a la realidad...por eso es bonito, creo yo (aunq yo no sé si le habría clavado el puñal...)
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From:[info]salemblacknight
Date:September 18th, 2004 10:04 am (UTC)

Re: No lo puedo creer

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Pues tienes toda la raz󮮊Lastima que esos principes, cabronazon con pintas, sigan existiendo hoy dia y sigamos enamorandonos de ellos como idiotas que somos.

No aprendere nunca.

Besos
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