: SUPERMAN Y LAS CLASES DE TANGO
A lo incómodo de la situación (verano, por si alguien no se ha dado cuenta todavía) he de sumarle hoy el hecho de que tengo problemas con la conexión inalámbrica, de modo que para conectarme he hacerlo en un sitio incómodo (nadie piense en Mallrats, por favor), con una luz incómoda, cocida de calor, y con el portátil sobre las piernas... así que voy a intentar darme prisa en terminar esto :-)
Hace mucho tiempo una imagen cambió mi vida. No es ningún secreto que soy altamente influenciable, y que debería ir por el mundo con anteojeras para impedir que mis traumas traspasasen el manejable centenar, así que esto no debería sorprenderos. Pues bien, un día se me pudo oir exclamar, palabra más, palabra menos: "¡oh, qué hedmozo vadón, ezpléndidamente elegante y dotado de un ozcudo y miztediozo atdactivo...!". Ésa era yo con unos cinco años, y el hedmozo vadón era Drácula en La tumba de Drácula, tebeo que me encantaba pero que desde luego lei con demasiada subjetividad (ese Drácula era para mí como el que luego interpretó Gary Oldman) porque años más tarde completé la colección y de sexy no tiene nada. En cualquier caso me apartó de la bollería metafórica y me busqué mi primer novio. Naturalmente, porque una siempre ha tenido más vista de lo normal, el niño en cuestión era el empollón de la clase y tenía gafitas. Ésa era yo, con mis gustos perfectamente definidos. Es el único ex del que guardo buen recuerdo, probablemente porque no le recuerdo en absoluto y si no fuera porque sale en alguna foto de grupo incluso podría dudar de su existencia.
Lo de las gafas es interesante. Aparte del hecho de que me gusta que la gente tenga un cierto nivel de cultura e inteligencia, por aquello de que las conversaciones tipo "¡grog-ugh-ag-arrrrgh!" (traducción: "cariño, he cazado un mamut para la cena, que esta noche viene a cenar el hechicero de la aldea, ¿no te importa, verdad? Anda, ve a ponerte una piel de jaguar bonita...") me aburren y las gafas suelen transmitir que se tiene ese nivel, es que realmente hay caras a las que les sienta estupendamente.
Ayer fui a ver Superman, y aunque en términos generales está bastante bien llevada y realmente las dos horas y media no se hacen nada pesadas, tengo alguna pega.
Concretamente, el asunto es que ni de coña va a pasar desapercibido un tío como ése, ¡ni de coña! Vamos a ver, estamos hablando de un hombretón de más de 1'90, 100 kilos, con una espalda que parece la parte de atrás de un camión de ancha, con unos rasgos perfectos, y gafas; ¿y me tengo que creer que no está siendo acosado por hembras lujuriosas día y noche? "Es que va de torpe por la vida", tal vez me diga alguien... Bueno, pues el inútil de Hugh Grant ha basado toda su puñetera carrera en poner cara de torpe, y le ha funcionado, así que no me sirve como excusa. "Es que supuestamente las gafas de Clark Kent emiten unas ondas hipnóticas que hacen que la gente le vea con un aspecto radicalmente distinto...", ¡venga ya! Para eso hubiera sido mejor poner directamente a Nicholas Cage, como se sugirió en su día; a él habrá quien sí le encuentre atractivo y quien no. Pero con Brandon Routh no puede haber más que consenso.
Otro tema es que el plan de Lex Luthor es un poco ridículo. Tal vez soy muy clasicona, pero eso de crear tierra me suena a niño que de pequeño no pudo jugar en el cajón de arena del parque y se tuvo que conformar con el de su gato. Y el detalle de la anciana, ejem, el detalle, ya sabéis, lo que dice que le hizo descubrir... *pausa para vomitar* Podría haber vivido sin oir eso, y sin imaginármelo.
Por otro lado, Cíclope me da una pena brutal. En realidad, toda esa subtrama no tiene nada de nuevo porque yo ya la había visto en Alias, serie que normalmente no veo, pero un día que estaba haciendo zapping pillé los cinco últimos minutos: la pobre sosa de Jennifer Garner se despierta en otro país sin saber cómo ha llegado allí; consigue ponerse en contacto con su agencia, descubre que lleva desaparecida cuatro años y la habían dado por muerta... y que su novio se ha casado con otra mientras tanto. ¿Qué se hace en esa situación? Es todo muy trágico, mucho, así que la solución Shakespeare "Pues Todo El Mundo Muere" me parece la más correcta. Pero claro, es una película para todos los públicos y estamos hablando de Superman, así que hay que descartar esa idea y apañarse con lo que hay (aunque yo hubiera rodado un corto con esa trama para incluirlo en el DVD).
Voy a dedicarme a tirar monedas a las fuentes para que un día Cíclope encuentre a una buena mujer, una que no quiera cambiarle por otro con más poderes.
Por lo demás, no tengo mucha más queja y tampoco quiero extenderme en detalles como que al niño probablemente lo encontraron haciendo castings en hospitales infantiles (o viajando al pasado y contratando a un pequeño Niles Crane), que no acabo de pillar la relación de Lex Luthor con la tipa esa tan peculiar, o que Lois Lane realmente es muy mala madre. Ya lo veréis todo por vosotros mismos.
Siguiendo con el tema de las gafas, hay una película que me encanta y es Spaceballs. Rick Moranis siempre me ha caído bien, porque hasta haciendo de malo tiene cara de ser muy majo, y es una parodia de Mel Brooks, y sale Dot Matrix.

"¡No escuchéis a esta arpía, por vuesto propio bien!"
Lo de la alarma de virginidad siempre me ha parecido hilarante, en ese contexto y en cualquier otro, pero en la peli es tan exagerado que es fácil darse cuenta de lo ridículo que resulta. Que una se ha criado en un colegio de monjas y ha tenido que aguantar todo tipo de charlas y sermones al respecto, incluyendo uno de un cura que era doblemente falso: falso el cura, y falso que el discurso fuera del todo suyo.
Lo malo de tener memoria selectiva es que no se puede elegir lo que se recuerda. Lo bueno es que de otro modo seguramente me habría olvidado de este detalle: el cura decía que una adolescente le había escrito pidiéndole consejo porque su novio le estaba haciendo proposiciones deshonestas. Él le respondió que no debía consentírselo, y que cuando ambos se sentaran juntos, entre ellos dos debía estar dios sentado. Estas palabras se me quedaron grabadas a fuego, de modo que cuando años más tarde encontré un manual para jóvenes novios de los años 60 y una carta de una chica llamada igual que la de la carta del cura que decía eso y recibía idéntica respuesta, palabra por palabra, solté una carcajada más propia de un científico loco que de una jovencita buena e inocente como yo. Me encantan esos momentos.
Básicamente, lo que me hace gracia de todo el asunto de la abstinencia, el esperar al matrimonio, y el amoalaurismo, es que todo se basa en la deprimente/decreciente relación entre el crecimiento de la población y la cantidad de bienes que hay para que esa población pueda alimentarse. De ahí que se intente contener ese crecimiento, y como la gente no atiende a razones tipo "si tienes quince hijos no podrás dar de comer más que a dos" porque de tanto fornicio se les consume el cerebro (alerta: sarcasmo), ha tenido que ser otro tipo de autoridad la que se encargase de dar los motivos que fueran necesarios para lograr ese efecto. Eh, no digo que sea malo, porque en ese sentido pienso igual que Malthus, que como se deje el control de la natalidad en manos de los afectados más nos vale que haya alguna epidemia de vez en cuando o estaremos tan apretaditos que no podremos ni respirar. Pero aunque el efecto sea importante, la excusa no es nada creíble.
Leed el siguiente documento, un extracto de "From Ballroom to Hell" (y leedlo entero gracias al Proyecto Gutemberg), de T. A. Faulkner:
Y yo haciendo ballet... Así estoy, veinticinco años y aún no he sido nunca el premio de un sorteo :-DDDD
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A lo incómodo de la situación (verano, por si alguien no se ha dado cuenta todavía) he de sumarle hoy el hecho de que tengo problemas con la conexión inalámbrica, de modo que para conectarme he hacerlo en un sitio incómodo (nadie piense en Mallrats, por favor), con una luz incómoda, cocida de calor, y con el portátil sobre las piernas... así que voy a intentar darme prisa en terminar esto :-)
Hace mucho tiempo una imagen cambió mi vida. No es ningún secreto que soy altamente influenciable, y que debería ir por el mundo con anteojeras para impedir que mis traumas traspasasen el manejable centenar, así que esto no debería sorprenderos. Pues bien, un día se me pudo oir exclamar, palabra más, palabra menos: "¡oh, qué hedmozo vadón, ezpléndidamente elegante y dotado de un ozcudo y miztediozo atdactivo...!". Ésa era yo con unos cinco años, y el hedmozo vadón era Drácula en La tumba de Drácula, tebeo que me encantaba pero que desde luego lei con demasiada subjetividad (ese Drácula era para mí como el que luego interpretó Gary Oldman) porque años más tarde completé la colección y de sexy no tiene nada. En cualquier caso me apartó de la bollería metafórica y me busqué mi primer novio. Naturalmente, porque una siempre ha tenido más vista de lo normal, el niño en cuestión era el empollón de la clase y tenía gafitas. Ésa era yo, con mis gustos perfectamente definidos. Es el único ex del que guardo buen recuerdo, probablemente porque no le recuerdo en absoluto y si no fuera porque sale en alguna foto de grupo incluso podría dudar de su existencia.
Lo de las gafas es interesante. Aparte del hecho de que me gusta que la gente tenga un cierto nivel de cultura e inteligencia, por aquello de que las conversaciones tipo "¡grog-ugh-ag-arrrrgh!" (traducción: "cariño, he cazado un mamut para la cena, que esta noche viene a cenar el hechicero de la aldea, ¿no te importa, verdad? Anda, ve a ponerte una piel de jaguar bonita...") me aburren y las gafas suelen transmitir que se tiene ese nivel, es que realmente hay caras a las que les sienta estupendamente.
Equivalente a la secretaria rubia tetona
Ayer fui a ver Superman, y aunque en términos generales está bastante bien llevada y realmente las dos horas y media no se hacen nada pesadas, tengo alguna pega.
Concretamente, el asunto es que ni de coña va a pasar desapercibido un tío como ése, ¡ni de coña! Vamos a ver, estamos hablando de un hombretón de más de 1'90, 100 kilos, con una espalda que parece la parte de atrás de un camión de ancha, con unos rasgos perfectos, y gafas; ¿y me tengo que creer que no está siendo acosado por hembras lujuriosas día y noche? "Es que va de torpe por la vida", tal vez me diga alguien... Bueno, pues el inútil de Hugh Grant ha basado toda su puñetera carrera en poner cara de torpe, y le ha funcionado, así que no me sirve como excusa. "Es que supuestamente las gafas de Clark Kent emiten unas ondas hipnóticas que hacen que la gente le vea con un aspecto radicalmente distinto...", ¡venga ya! Para eso hubiera sido mejor poner directamente a Nicholas Cage, como se sugirió en su día; a él habrá quien sí le encuentre atractivo y quien no. Pero con Brandon Routh no puede haber más que consenso.
Otro tema es que el plan de Lex Luthor es un poco ridículo. Tal vez soy muy clasicona, pero eso de crear tierra me suena a niño que de pequeño no pudo jugar en el cajón de arena del parque y se tuvo que conformar con el de su gato. Y el detalle de la anciana, ejem, el detalle, ya sabéis, lo que dice que le hizo descubrir... *pausa para vomitar* Podría haber vivido sin oir eso, y sin imaginármelo.
Por otro lado, Cíclope me da una pena brutal. En realidad, toda esa subtrama no tiene nada de nuevo porque yo ya la había visto en Alias, serie que normalmente no veo, pero un día que estaba haciendo zapping pillé los cinco últimos minutos: la pobre sosa de Jennifer Garner se despierta en otro país sin saber cómo ha llegado allí; consigue ponerse en contacto con su agencia, descubre que lleva desaparecida cuatro años y la habían dado por muerta... y que su novio se ha casado con otra mientras tanto. ¿Qué se hace en esa situación? Es todo muy trágico, mucho, así que la solución Shakespeare "Pues Todo El Mundo Muere" me parece la más correcta. Pero claro, es una película para todos los públicos y estamos hablando de Superman, así que hay que descartar esa idea y apañarse con lo que hay (aunque yo hubiera rodado un corto con esa trama para incluirlo en el DVD).
Voy a dedicarme a tirar monedas a las fuentes para que un día Cíclope encuentre a una buena mujer, una que no quiera cambiarle por otro con más poderes.
Por lo demás, no tengo mucha más queja y tampoco quiero extenderme en detalles como que al niño probablemente lo encontraron haciendo castings en hospitales infantiles (o viajando al pasado y contratando a un pequeño Niles Crane), que no acabo de pillar la relación de Lex Luthor con la tipa esa tan peculiar, o que Lois Lane realmente es muy mala madre. Ya lo veréis todo por vosotros mismos.
Siguiendo con el tema de las gafas, hay una película que me encanta y es Spaceballs. Rick Moranis siempre me ha caído bien, porque hasta haciendo de malo tiene cara de ser muy majo, y es una parodia de Mel Brooks, y sale Dot Matrix.

"¡No escuchéis a esta arpía, por vuesto propio bien!"
Lo de la alarma de virginidad siempre me ha parecido hilarante, en ese contexto y en cualquier otro, pero en la peli es tan exagerado que es fácil darse cuenta de lo ridículo que resulta. Que una se ha criado en un colegio de monjas y ha tenido que aguantar todo tipo de charlas y sermones al respecto, incluyendo uno de un cura que era doblemente falso: falso el cura, y falso que el discurso fuera del todo suyo.
Lo malo de tener memoria selectiva es que no se puede elegir lo que se recuerda. Lo bueno es que de otro modo seguramente me habría olvidado de este detalle: el cura decía que una adolescente le había escrito pidiéndole consejo porque su novio le estaba haciendo proposiciones deshonestas. Él le respondió que no debía consentírselo, y que cuando ambos se sentaran juntos, entre ellos dos debía estar dios sentado. Estas palabras se me quedaron grabadas a fuego, de modo que cuando años más tarde encontré un manual para jóvenes novios de los años 60 y una carta de una chica llamada igual que la de la carta del cura que decía eso y recibía idéntica respuesta, palabra por palabra, solté una carcajada más propia de un científico loco que de una jovencita buena e inocente como yo. Me encantan esos momentos.
Básicamente, lo que me hace gracia de todo el asunto de la abstinencia, el esperar al matrimonio, y el amoalaurismo, es que todo se basa en la deprimente/decreciente relación entre el crecimiento de la población y la cantidad de bienes que hay para que esa población pueda alimentarse. De ahí que se intente contener ese crecimiento, y como la gente no atiende a razones tipo "si tienes quince hijos no podrás dar de comer más que a dos" porque de tanto fornicio se les consume el cerebro (alerta: sarcasmo), ha tenido que ser otro tipo de autoridad la que se encargase de dar los motivos que fueran necesarios para lograr ese efecto. Eh, no digo que sea malo, porque en ese sentido pienso igual que Malthus, que como se deje el control de la natalidad en manos de los afectados más nos vale que haya alguna epidemia de vez en cuando o estaremos tan apretaditos que no podremos ni respirar. Pero aunque el efecto sea importante, la excusa no es nada creíble.
Leed el siguiente documento, un extracto de "From Ballroom to Hell" (y leedlo entero gracias al Proyecto Gutemberg), de T. A. Faulkner:

She is now in the vile embrace of the Apollo of the evening. Her head rests upon his shoulder, her face is upturned to his, her bare arm is almost around his neck, her partly nude swelling breast heaves tumultuously against his, face to face they whirl on, his limbs interwoven with hers, his strong right arm around her yielding form, he presses her to him until every curve in the contour of her body thrills with the amorous contact. Her eyes look into his, but she sees nothing; the soft music fills the room, but she hears it not; he bends her body to and fro, but she knows it not; his hot breath, tainted with strong drink, is on her hair and cheek, his lips almost touch her forehead, yet she does not shrink; his eyes, gleaming with a fierce, intolerable lust, gloat over her, yet she does not quail. She is filled with the rapture of sin in its intensity; her spirit is inflamed with passion and lust is gratified in thought. With a last low wail the music ceases, and the dance for the night is ended, but not the evil work of the night.
The girl whose blood is hot from the exertion and whose every carnal sense is aroused and aflame by the repetition of such scenes as we have witnessed, is led to the ever-waiting carriage, where she sinks exhausted on the cushioned seat. Oh, if I could picture to you the fiendish look that comes into his eyes as he sees his helpless victim before him. Now is his golden opportunity. He must not miss it, and he does not, and that beautiful girl who entered the dancing school as pure and innocent as an angel three months ago returns to her home that night robbed of that most precious jewel of womanhood--virtue!
When she awakes the next morning to a realizing sense of her position her first impulse is to self-destruction, but she deludes herself with the thought that her "dancing" companion will right the wrong by marriage, but that is the farthest from his thoughts, and he casts her off--"he wishes a pure woman for his wife."
She has no longer any claim to purity; her self-respect is lost; she sinks lower and lower; society shuns her, and she is to-day a brothel inmate, the toy and plaything of the libertine and drunkard.
Y yo haciendo ballet... Así estoy, veinticinco años y aún no he sido nunca el premio de un sorteo :-DDDD
Current Mood:
me parto
me partoCurrent Music: Raspberry Swirl - Tori Amos

